Es un proceso fundamental para evaluar el estado de conservación y la funcionalidad de los componentes sumergidos de las infraestructuras marítimas. Este servicio abarca la revisión de pilotes, defensas, muelles, amarraderos, pontones, cascos de embarcaciones y estructuras metálicas expuestas a la acción del agua salina y la corriente marina.
Los buzos profesionales, equipados con cámaras, luces de alta intensidad y herramientas de medición, registran visualmente las condiciones estructurales y detectan signos de corrosión, erosión, fisuras, desprendimientos o presencia de organismos marinos que puedan comprometer la integridad del material. Los resultados obtenidos se documentan en informes técnicos detallados, que permiten planificar intervenciones de mantenimiento preventivo o correctivo, prolongar la vida útil de las instalaciones y garantizar la seguridad de las operaciones marítimas y portuarias.
